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¿Quién no ha soñado alguna con ir a la oficina y con trabajar en su propia casa? Cada vez es mayor el número de personas que realizan practicar sus actividades profesionales en casa. Sabiendo que nuestro medio entorno de trabajo influirá directamente en nuestro bienestar y nuestra productividad, hay que tener en cuenta ciertos elementos a la hora de colocar nuestro despacho en casa.
El principal obstáculo es el espacio. En nuestros días, es difícil vivir en un apartamento suficientemente grande para que tenga una habitación exclusiva para la oficina. Para hacerlo debemos ser capaces de saber conciliar el espacio familiar y el entorno propio del trabajo. Por lo tanto la primera pregunta que hay que plantearse es dónde dispondremos de la oficina. El lugar idóneo es un sitio donde haya tranquilidad, que sea apacible y que esté bien alumbrado y lo suficientemente aireado. Lo ideal es una habitación cerrada, alejada de las fuentes de ruidos más importantes (televisión, teléfono, cocina, habitación de los niños,...) o de la puerta de entrada principal.
¿Ninguna habitación cerrada está disponible? ¡Siempre hay soluciones! Juguemos pues con las separaciones movibles o con grandes cortinas que delimiten el entorno de la oficina. Con ellas podremos cerrar la oficina cuando hayamos terminado el trabajo y la familia está reunida. Pero es crucial que haya una separación bien delimitada. El despacho debe ser un lugar independiente para poder separar la actividad profesional de la vida privada. Es vital para la salud mental y la eficacia.
Esto nos lleva a otra pregunta: ¿tengo la superficie necesaria para colocar mi oficina en casa? Y más preguntas ¿Pero podré guardar todos los documentos y archivos que necesitaré? ¿Podré colocar los periféricos (fax, impresora, escáner,...) que necesito? Piensa que necesitas un espacio adaptado a tu trabajo. Y la comodidad de trabajar en casa debe ir acompañada de la comodidad en el trabajo. De no ser así, la productividad se verá fuertemente afectada.
Pequeños trucos si tenemos la oficina en casa: En cuanto estés sentado en tu mesa, haz un círculo de la longitud de tus brazo: ese es el perímetro en el que deberán encontrarse todas las cosas que necesitas habitualmente. Coloca las cosas más o menos cerca de ti, según la frecuencia de utilización. Sitúa el teléfono del costado opuesto a tu "mano buena", para que el hilo del teléfono no te moleste para escribir.
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