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Para convertir nuestro salón en un salón oriental, hay que enfatizar en la luz. La armonía de la estancia se trabaja en primer lugar desde las paredes, con colores cálidos. Podemos jugar con los matices orientales tradicionales: ocre, rojo, anaranjado, púrpura, amarillo,… Un color más neutro como el color arena puede realzar un mobiliario mueble oscuro. Dos capas de pintura serán necesarias para alcanzar un buen resultado.
La otra posibilidad para decorar un salón oriental es la realización de una capa de pintura tradicional, el tadelakt. Esta capa compuesta de cal y de pigmento se pone sobre una pared enlucida o de hormigón celular.
Para un correcta decoración oriental tenemos que prestarle atención también al suelo. Éste debe armonizar con las paredes. Un revestimiento en tadelakt o baldosas de hormigón bruto darán un resultado perfecto para asegurar la armonía. Puedes también jugar con baldosas coloreadas con motivos orientales o mosaicos.
Las alfombras son una buena idea para recalentar el ambiente con mucha sencillez. Estas son ideales sobre el entarimado, por ejemplo. Escoge modelos anchos y no dudes en sobreponerlas para conseguir más calor.
Para un ambiente oriental, escoge preferiblemente muebles bajos: cómodas, arcones, mesas bajas,... En las paredes despejadas podrás colocar elementos decorativos e iluminaciones.
Un biombo de hierro forjado, que deja pasar la luz, es un buen complemento. El hierro forjado, muy refinado, es una material que puedes utilizar todas las veces que quieras. Aunque debes completarlo con muebles de madera esculpida.
El sofá es un elemento esencial en la decoración de un salón de estilo oriental. Decora el sofá con muchos cojines de muy diversos motivos. Además, puedes colocar otros cojines, más anchos y con más molla, por el suelo de la estancia, distribuidos libremente.
Termina la decoración con espejos de hierro forjado para agrandar la pieza, vasos y vasijas, lámparas de luz suave y velas de colores (blancas, verdes y rosas) de tamaños diferentes. |