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Para una inspiración oriental y un ambiente 1001 noches, debemos darle mucha importancia a los accesorios. Metal trabajado, madera calad, tejidos preciosos,... todos estos accesorios hacen que la magia oriental aparezca.
Vamos a ponerte un ejemplo de decoración oriental. A partir de una mesa baja formada por una bandeja de cristal con pies metálicos, recreamos el ambiente de un salón oriental con faroles calados, espejos de marco de forja muy trabajados y una multitud de cojines de colores sobre los cuales nos sentaremos. Para conseguir el ambiente deseado no olvidaremos los olores, sobre todo el del jazmín, colocando velas aromáticas repartidas por la estancia.
Las alfombras son elementos esenciales para lograr ese ambiente confortable que requiere este estilo decorativo. Poderse sentarse en el suelo, poder hablar con los huéspedes tranquilamente, poder contrarrestar el frío del suelo... Las alfombras además de ser funcionales son decorativas, por sus motivos, colores, su confección,...
Hablando del color de las alfombras pensamos en qué colores son los más apropiados para una decoración oriental. Rojo profundo, naranja vitaminado, rosa caramelo, verde anís, morado vibrante, fucsia intenso, azul turquesa,... los colores más vivos del arco iris son necesarios en la decoración oriental. Con ellos se enriquece toda clase de lentejuelas y bordados dorados o plateados.
El entorno debe ser sedoso y aterciopelado. En las paredes podemos extender sarís o patchworks, así como adornos transparentes. En el suelo escogeremos alfombras espesas, que adornaremos con cojines múltiples o pufs acolchados. Para que la composición sea perfecta, podemos añadir a la estancia un buen número de espejos: sus reflejos agrandarán la habitación y reflejarán todos los colores y las materias de la misma. |