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Dependiendo donde vivamos, nos podemos plantear poner un árbol natural o artificial. En las ciudades lo más habitual es ponerlo artificial, pero desde aquí queremos dejarte las ventajas e inconvenientes de cada uno para que puedas elegir. Cualquiera de las dos variedades podremos encontrarla en diferentes tamaños que se adecúen a nuestras necesidades.
El árbol natural es una buena opción para los amantes del medio ambiente ya que son biodegradables, aunque por el contrario hay que decir que contribuye a la tala de pinos. Estos árboles naturales absorben el dióxido de carbono y libera oxígeno, por lo que nos refrescará el ambiente. Además, será el perfecto ambientador gracias a su aroma a pino natural. Un inconveniente en cuanto a la decoración del resto de la casa es que el único color que podremos elegir es el verde. Es una opción más sucia ya que sus ramas pueden soltar hojas. Además, hay que tener en cuenta que es una opción más cara ya que solo nos durará un año, y habrá que reponerlo cada Navidad.

En cuanto a los árboles artificiales, también podremos elegir entre varios tamaños, incluso muy pequeños para ponerlos encima de una mesa o aparador cuando no tenemos espacio disponible. Suelen ser fáciles de montar y de guardar y a la larga resultan mucho más económicos que los naturales ya que no hay que comprar uno nuevo cada año. Además, estos árboles nos permiten elegir entre una amplia variedad de materiales, de acabados y de colores. Los más habituales son los verdes, emulando los naturales, pero también los hay en color blanco, en azul, o verde con nieve artificial por encima, por ejemplo.
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